Puente De Paz / 2 febrero, 2015

Cultivar amistades con corazón abierto

Una de las mayores alegrías de la vida es hacer más y más amigos. Todos los que se dedican al kosen-rufu son brillantes soles de armonía humana y, también, embajadores de la amistad.

 

La esencia del budismo yace en nuestro comportamiento como seres humanos. Cuando nos cruzamos con los vecinos, a veces basta con un sencillo saludo cordial, como “¡Buenos días, cómo le va?”, “¡Que le vaya bien!”, o “¡Cuídese mucho!”, para mantener las relaciones en buenos términos.

 

Traten de ofrecer palabras cálidas y consideradas a los nuevos y viejos amigos por igual. Hagan todo lo que puedan para apoyar a quienes se encuentran en problemas. Enfoquen su energía en brindar alegría a los demás.

 

Si tienen amor compasivo, verán que también surgirá en ustedes una ilimitada sabiduría para determinar qué hacer en cada situación.

 

Espero que, con corazón amplio y generoso, transmitan a los demás con sus propias palabras el mensaje: “Siempre te tengo presente. Puedes hablarme de cualquier cosa que te preocupe. Yo haré lo mismo contigo”.

 

Los lazos de confianza mutua son uno de nuestros tesoros más valiosos. Nadie es tan rico como el que posee muchos buenos amigos.

 

Nichiren Daishonin declaró: “… los diversos sufrimientos que padecen todos los seres son las aflicciones del propio Nichiren”1 y nos legó una grandiosa enseñanza de paz y felicidad.

 

El deseo de mi mentor Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, fue crear una época en que la palabra “miseria” no formara parte del vocabulario de la gente, de los países o del mundo. La lucha de sus últimos años se enfocó en ayudar a los miembros de la Soka Gakkai a obtener plenamente los beneficios de su práctica budista y a proclamar orgullosamente al mundo las sublimes victorias que habían logrado.

 

El señor Toda nos decía: “Libremos una contienda en el ámbito de la fe, cuyas brillantes pruebas reales sean los beneficios que estén disfrutando todos y cada uno de nuestros miembros, sin excepción”. Mi oración más pura y sincera es, también, la felicidad de todos mis amados compañeros de fe y el logro de la paz mundial. El camino quizá parezca largo, pero vivamos juntos con esperanza, invitando a un sinfín de amigos a dialogar con corazón abierto. Crear un círculo de amistad cada vez más amplio es el camino directo hacia la paz duradera.

 

1 The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, pág. 138.
(Traducción del artículo publicado el 17 de agosto de 2014 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai).

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