Puente De Paz / 25 marzo, 2019

La pareja soñada

Pues bien, ¿qué sucede en el momento en que concretamente nos concentramos en la búsqueda de una novia (o) o una esposa (o)? De todos modos, si bien todas las personas tienen defectos, podemos soñar con encontrar la pareja perfecta.

¿No obstante, es este un pensamiento racional, o es meramente una ilusión? Al fin y al cabo, de la misma forma en el que podemos creer que no existen las personas perfectas, podemos creer que tampoco existen las relaciones exentas de problemas.   ¿Existen de verdad las parejas ideales?

El que no sepamos de qué manera proceder  ante tal cantidad de elementos, juicios y cambios frecuentes tan complicados que interceden en el cruce de esos dos seres humanos singulares, inclusive pasando infinitos infortunios y angustias, y batallando por entre innumerables pruebas y traspiés, deja a la gran mayoría de las personas, por lo menos confundidas.

El resultado feliz en hallar a la pareja soñada, se muestra por lo tanto, como un fin para la mayoría. No obstante, siendo pequeña la posibilidad, es grande si la comparamos con aquella de encontrar y practicar el Budismo Nichiren.

Nichiren Daishonin dice:

“Empéñese en fortalecer el poder de su fe; considere que su supervivencia ha sido un hecho prodigioso, y utilice la estrategia del Sutra del loto antes que ninguna otra […]”1

Como practicantes del Budismo Nichiren, hemos recibido esta extraordinaria y universal fortuna, que podremos revelar en la medida que realicemos las causas apropiadas.  Es decir, cuando empleamos la estrategia del Sutra del Loto para darle brillo a nuestra vida, estamos haciendo lo necesario para demandar la buena fortuna que nos pertenece.

Y en medio de los muchos tipos de buena fortuna, se encuentra aquella de encontrar a la pareja ejemplar, pese a que las circunstancias, lo haga ver como algo imposible.

El Budismo Nichiren enseña que todos los problemas y sus soluciones “vienen en el mismo envase”. Es decir, provienen desde dentro de nuestras propias vidas. Por consiguiente, si hemos tenido problemas para encontrar a nuestra pareja ideal, sabemos que es en el interior de nuestra vida donde se hallan finalmente las respuestas con relación a de qué modo lograremos este fin.

Convirtámonos en personas merecedoras de ser amadas

Primero que todo es importante que luchemos por convertirnos en personas meritorias de ser amadas. El propósito es revisar y corregir nuestras vidas de forma tal, que hagamos que acudan hacia nosotros los pretendientes correctos, como una fuerza de atracción repleta de prometedoras satisfacciones por habernos confiado sus corazones. Con el objetivo de alcanzar semejantes propósitos, ante todo y principalmente, es fundamental que iniciemos la práctica de entonar Nam-miojo-rengue-kio para activar  nuestra naturaleza de Buda inherente y manifestarla como nuestra sabiduría.

De acuerdo  al principio de “unidad de la persona y su medio ambiente”, a no ser que nos elevemos del nivel en que nos encontramos, siempre estaremos a merced del conocido medio ambiente problemático y de hechos perturbadores que son únicamente el resultado de nuestro estado de vida.

En el fondo, la mayoría de nosotros se inclina a juntarse y a preferir a las personas que se parecen a uno. Una persona cuyo estado de vida primordial se encuentra en Aprendizaje, es casi improbable que intente relacionarse con una persona  cuyo estado de vida oscila siempre en Ira o Animalidad.

La sociedad generalmente se encarga de establecer los modelos de lo “ideal”, no obstante, de modo propio  existe una propensión a idealizar, lo que significa: agregarle características personales e imposibles a ese modelo de ideal social, lo cual complica grandemente su cumplimiento, al encontrar al príncipe azul o a la princesa encantada.

Todos  imaginamos a nuestro compañero o compañera de acuerdo a nuestras condiciones y anhelos: si somos inquietos y emprendedores, indudablemente buscaremos a alguien que tenga un perfil idéntico al nuestro. La mayoría se inclina  a desear a alguien que es o potencialmente será más elevado que uno mismo, tanto en personalidad como en logros o aspectos financieros. Como seres humanos, es normal que nos guste, busquemos y admiremos a personas con buenas cualidades. Por ejemplo con un buen físico, que tenga personalidad, que tenga habilidades, entre otras cosas.

Si anhelamos tener alguien con buenas cualidades como nuestra pareja eterna, la forma indiscutible de lograrlo es crecer y progresar hasta llegar a vivir los mismos, o  más elevados juicios que demandamos de ese compañero o compañera ideal.

Así, no perderemos el tiempo inútilmente intentando lograr aquello que está inaccesible a nosotros.  Es decir, lo más razonable es que antes, nos corrijamos y renovemos completamente de forma tal que merezcamos al amor de nuestro compañero o compañera perfecta. Y para lograr ese objetivo, la revolución humana es la respuesta principal.

 

1 Escritos de Nichiren Daishonin. I30

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