Puente De Paz / 7 July, 2015

EL ÉXITO

Dejando de lado todas las consideraciones de posición, riqueza y fama, el más grande y perdurable de los triunfos como ser humano reside en saber que uno hizo su mejor intento.

La sociedad humana se compone de personas que han alcanzado el éxito y de aquellos que no lo han hecho. Nadie sabe con seguridad si su vida será bendecida por la fortuna o abrumada por el destino. La euforia del triunfo es efímera, pero aquellos que entienden que cada contratiempo es también temporal, y aquellos que continúan esforzándose con confianza y convicción, podrán lograr cosas realmente grandiosas. En última instancia, la victoria procede de nunca rendirse a la derrota.

¿Qué es el éxito en la vida? ¿Quién es el verdadero exitoso? Hay personas famosas y poderosas que se vuelven figuras lamentables en su vejez. Es gente que muere sola, sintiendo vacío y desolación en su interior. Exactamente, ¿qué es el éxito? La persona que vive su vida plenamente, brillando con la energía de la vida, es la persona que vive una vida exitosa.

Aunque parezca que uno ha alcanzado el éxito por el momento, uno comenzará a retroceder desde el instante en que uno se vuelve descuidado y deja de hacer esfuerzos, iniciando un deslizamiento hacia la derrota. Aquellos que continuamente se esfuerzan por avanzar son los genuinamente exitosos.

Cuando te propongas alcanzar tus metas, no te molestarán las críticas superficiales. No se puede lograr nada importante si te dejas llevar por asuntos sin importancia, mirando sobre tu hombro e imaginando que es lo que otros dicen o piensan. La clave del éxito es avanzar con determinación a lo largo del camino elegido.

Las personas siempre tienen muchos roles diferentes que cumplir. Lo crucial es estar decidido a hacer un esfuerzo de todo corazón en todo lo que hagamos, y estar plenamente comprometido en la que estamos haciendo en cada momento. El secreto para satisfacer exitosamente la variedad de roles que desempeñamos es estar plenamente concentrado en la tarea que tenemos a mano y darle nuestro mejor intento, con entusiasmo, actitud positiva y mirando al futuro, sin preocuparnos.

Aún más importante que ganar, es mantenerse invicto, sin importar lo que pase.

Este tiempo de vida nunca va a volver: es valioso e irremplazable. Para vivir sin arrepentimientos, debemos tener un propósito concreto, poniéndonos continuamente nuevas metas y desafíos a nosotros mismos. Y debemos seguir avanzando hacia ese objetivo específico tenaz y constantemente, un paso a la vez.

La derrota no consiste en fallar o cometer errores; sino que radica en darnos por vencidos cuando esto suceda.

Cuando pienses: “No puedo más, necesito un descanso”, ese es el momento a desafiarte a ti mismo a resistir por otros cinco minutos. Aquellos que perseveran por hasta cinco minutos más triunfarán en la vida.

Las semillas de la firme convicción ya contienen en su interior las flores y los frutos de la felicidad. Pero si plantamos la semilla de la duda, naturalmente, solo hierbas nocivas brotarán.

El éxito, la victoria y la felicidad se encuentran todos ellos en el camino hacia adelante.

Hay momentos en los que la victoria o el éxito pueden ser realmente la causa de futuros fracasos o derrotas. De la misma manera, la derrota puede volverse la causa de futuras victorias.

Una pirámide no se construye de arriba hacia abajo. El ápice se alcanza solamente mediante sólidos cimientos, una piedra a la vez. Esto es cierto también en el logro de un objetivo elevado. Lo crucial es poner la primera piedra, dar el primer paso.

El fracaso es una parte fundamental de todo éxito. Ya sea que nuestra vida ha sido un triunfo o una tragedia, eso solo puede juzgarse al final.

¿Renuncias a la lucha por superar tus propias limitaciones en el primer intento, o continúas intentándolo, por segunda vez, por tercera vez, y continúas en el desafío por el resto de tu vida? Esa es la única diferencia entre una persona ordinaria y un genio.

Si perdiste hoy, gana mañana. En este interminable espíritu de desafío se encuentra el corazón del que vence.

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